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miércoles, 4 de diciembre de 2013
QUE PASA CUANDO LLORA EL INDIO.
Cuando llora el Indio.
Qué pasa cuando en su carne sale agua?
que pasa cuando se apretuja algo entre el pecho?
que pasa cuando el gaznate se pone duro como un nudo?
Cuando un indio llora, el viento se calla, las nubes no se mueven, los caminos guardan sus pasos poco a poco entre las veredas. Solo un tronido de dientes, solo un pedazo de llanto ahogado entre el pecho. Ni los crisantemos… ni luz de candelas, ni los santos, ni la gente…
Cuando un indio llora, el alma se sale del cuerpo, como un lazo que se amarra desde adentro, un grito que se clava a los cielos. El amargo canto, silenciosa el alma.
Ni el Ministerio de Educación hace nada para promover este conocimiento entre los educandos, ni los maestros lo impulsan por iniciativa propia.
Así que, sin conocer nuestra historia lejana ni nuestra historia reciente ¿cómo se pueden tener elementos de juicio, puntos de reflexión, fundamentos de opinión o de elección? Y por supuesto que, directa o indirectamente, esto nos mantiene ciegos —metafóricamente hablando—; así que, no vemos el valor de tener una identidad. De allí que no haya escritores indígenas que canten el orgullo de sus orígenes." http://especiales.prensalibre.com/revistad/2012/09/30/reportajecentral.shtml
EL FUEGO
A nosotros nos gustaba comer cerca del fuego, dentro de la cocinita vieja que papa había construido al lado del único cuarto familiar. Cuatro dormíamos allí, yo que era el más pequeño al lado todavía de mama en la cama mas buena, y mi hermano grande al otro lado, sobre una tabla, cerca de papa y su cama vieja. Contaba papa como había hecho la casa, cuando se casaron, la abuela Juana le dio un pedazo de terreno para construir, en la parte baja del terreno que terminaba casi en barranco.
A nosotros nos gustaba comer cerca del fuego, nos calentaba, nos reunía. Dentro de la cocinita vieja, papa construyo un “pollo”, adobe, leña, trastos, ollas y comales ahumados. Cuando llegaba la hora de comer, nos juntábamos en un lugar llamado “el molendero”, donde mama hacia unos minutos terminaba de moler el maíz para hacer maza, el brazo y la piedra de moler todavía están sucios… pero las tortillas están saliendo del comal. La estufita amarilla de tres hornillas, ya tiene saltando la jarrilla de café.
Cerca del fuego, Comíamos en el pequeño molendero, rodeados de la piedra, la leña y el comal. Los 4 papa, mama y los hijos. Cerca del fuego rezamos, reímos, lloramos. Comíamos cerca del fuego, y contaba mama que los abuelos y abuelas eso hacían desde siempre. Que cuando caía la noche, se juntaban a comer, tacuazín en chirmol, café de tortilla, frijoles. Y cuando tocaba ir a dormir, todos ponían sus petates alrededor del fuego, y descansaban.
Los cortes, los wipiles, los sombreros, las chamarras, los pedazos de pantalón ahumados.
A nosotros nos gustaba comer cerca del fuego, en la cocinita vieja porque nos reunía y porque los abuelos eso hacían desde siempre.
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