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miércoles, 25 de junio de 2014
HORA DE RECREO
Yo , llevaba mi pan para la refacción en una bolsa, dentro de mi mochila de lona. Y en un pachón, a veces jugo, otras atol.
Los primeros meses de clases, mi primer año de escuela. Un poquito antes de las tres, los patojos alborotos esperábamos que sonara la campana para salir al recreo. Descansábamos, jugábamos, corríamos, teníamos tiempo de ir al baño. Y la mejor parte: teníamos tiempo para comer.
A veces me gustaba lo que mi mama me mandaba: Pan con pate, mi preferido; con jamón, segundo preferido; con pollo… casi nunca (le hubiera quitado el puesto a los demás) y muy seguido en la lista, pan con banano. Me encantaba! Pienso que era practico para mama, pelar un banano y meterlo dentro de un francés… sencillo. Yo mismo podía hacerlo.
Creo que ese día se arruino la campana, la clase de primero A, llene con casi 40 muchachitos, yo uno de ellos. Esperando las tres de la tarde. Frente a nosotros Seno Lucky, según dicen los padres, la querían por estricta, a mi me daba un poco de miedo, era la única mujer negra que había visto en la vida real, pero lo que me asustaba era cara de enojo y su fama de que le pegaba a los niños que no hacían caso… a mí nunca me hizo nada, pero vi como se desquitaba el enojo con los malcriados y los huevones, según ella, para corregirlos. Si se había arruinado la campana… Lo sé, porque seno Lucky gritaba – Salgan al recreo patojos, otra vez se fue la luz- y allí íbamos la bandada, para afuera.
Yo no me imaginaba que a la otra gente se le hacía raro que comiera pan con banano, hasta que el Checha, el conserje de la escuela le echa un vistazo a mi refacción, y le dijo a otros patojos… y todos se reían , yo no sabía porque, lo que si sabía era que yo disfrutaba el pan con banano que mi mama me mando.
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